Esta semana no he tenido mucho tiempo para actualizar el blog, así que aprovecho las últimas horas del domingo para poner algunas de las fotos que he podido hacer.
En la guardería parece que a Félix le dieron otro bocado en el mismo moflete, pero esta vez fue otro niño y no María. A lo mejor se lo dieron por dedicarse a robar chupetes, porque uno de los días el tío iba con 4 chupetes en la mano y otro en la boca, mordiéndolo, claro, porque él nunca ha sido de chupetes. María el jueves al salir de la guardería nos sorprendió con este peinado (qué guapa! aunque nosotros no somos objetivos).

Con el fin de semana llegó el buen tiempo, así que los mellizos se han dado una buena ración de parque.

Parece que el sol les ha recargado las pilas porque no han parado de jugar, y en especial si estaba su
primita. Los 3 juntos se pusieron como motos porque su abuela les enseñó a lanzarse sobre las camas, así que fue un sin parar... está claro que no se les puede enseñar nada que consideres que tras 200 repeticiones puede fastidiarte la espalda.

El domingo por fin estrenaron sus regalos de reyes, aunque el que lleva María en la foto no es el suyo, es el de
Sara porque hicieron un intercambio de triciclos a petición de
Sara. El momento estelar de la mañana fue a la vuelta después de 3 horas de paseos y juegos en el parque, María se durmió en el triciclo...
pobrecilla,
sentadita y dormida, está claro que ha salido a su madre.

Por la tarde teníamos cumpleaños, pero no hemos podido ir porque hace semanas compramos las entradas de un espectáculo de música para niños en el
Auditori ("
Girasons"). Buscando el enlace he visto que indicaban "a partir de 2 años", y sí tenían razón, sí, porque no hemos podido verlo entero. Félix ha estado muy atento, pero inquieto, como es él. María ha estado
tranquilita sin moverse viendo el espectáculo hasta el momento en el que, sin todavía saber por qué, ha empezado a llorar y nos hemos tenido que ir. Creo que se ha asustado por algo, no hace falta que sea gran cosa, ya que siempre ha sido bastante asustadiza (recuerdo cuando de
pequeñita la llamaba "¡María!" y ella empezaba a llorar del susto). Lo mejor de la tarde han sido los momentos previos al concierto, porque con el solete tan bueno que ha hecho, hemos aprovechado para descansar en el césped de los jardines del
Teatre Nacional de
Catalunya que se encuentra justo delante y sobre el que los mellizos han disfrutado de lo lindo.