PIPÍ Y CACA

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 01-06-2009

No me puedo creer que esté escribiendo sobre esto, ¡Ay Dios mio!... El caso, es que, el verano se acerca, ya tenemos dos años y medio, va siendo hora de ir dejando los pañales. Si con un niño, el asunto es complejo, con dos (como casi siempre) se disparan las alarmas. Dependes de varias circunstancias:
  1. Que las implicadas estén por la labor. Esto es, que les apetezca utilizar la escupidera. De momento, hemos estado mucho tiempo jugueteando con ella sin más, hasta que se han acostumbrado a su presencia. Para ayudarlas, también estamos quitándoles los pañales mientras permanecemos en casa. Así pasan varias horas sin ellos y aunque lleguemos tarde a la escupidera (lo que ha sucedido y sucederá en varias ocasiones más) toman conciencia de lo que supone tener ganas de hacer pipí, incluso pueden controlarlo (a veces).
  2. Tener muchas muchas braguitas (o calzoncillos). De hecho voy a comprar unas cuantas más, porque todos lo días estamos manchando como mínimo tres pares. Si eres propietari@ de una buena lavadora, y no te importa ponerla cada dos por tres, posiblemente puedas tener algo menos de ropa interior.
  3. Emplear las dosis de paciencia que te queden. Aunque pongas la televisión con dibujos animados, dejes cuentos, pelotas y lo que se les antoje cerca, tendrás muchas, muchísimas papeletas para tener que pasar media tarde sentad@ cerca de alguna de las implicadas (o entre las dos) . Ahí tendrás que darles palabras de ánimo o simplemente compañía. Eso por no hablar de que aunque el salón esté oliendo fatal (palabrita), es posible que estés ante dos espécimenes que niegan que estén haciendo caca, y te digan que no han terminado (con su mejor gesto de indignación, en plan: "¿Yo haciendo caca, ¡Señora como se atreve!"), por lo que te verás obligada a prorrogar tu estancia en semejante ambiente hediondo, hasta que tu paciencia rebose.
  4. Imponer una pequeña rutina. De momento me he decantado, tal y como he dicho, por quitarle los pañales cuando nos quedemos en casa. Así , las tardes hasta la hora de salir de paseo son "libres de pañales", y las mañanas de los fines de semana también. Espero que en un par de semanas, también podremos dejar de llevar pañales para salir a la calle. Total si voy pertrechada de; agua, muñecos, toallitas, pelotas, gusanitos, ... no me importa llevar dos pares de bragas más.
  5. Tener la palabra adecuada, en el momento preciso. Si metes la pata estas perdido. Me pasó con Julia y ha estado más de un mes sin sentarse en la escupidera. Esto de hacer orinar y demás, proporciona a las niñas, una sensación ambivalente. Por un lado se sienten felices, por otro, creen que se hacen mayores, y de momento se niegan a ser crecer. El primer día que Julia lo hizo, estaba muy feliz, hasta que se me ocurrió decirle "¡Qué bien, como una niña mayor!". Momento en que se echó a llorar y decidió no sentarse más en la escupidera. Ha pasado casi un mes hasta que ha vuelto a hacerlo. Ahora les digo cosas como "¡Campeonas!, ¡Valientes!..." o el muy socorrido "¡Bien, bien!". Nada que tenga que ver con la edad. De hecho Patricia estuvo triste porque pensaba que se hacía mayor, así que tuve que cogerla en brazos, y decirle que no, que era igual de pequeña que antes pero que había que aprender a hacer esto. ¡Que complejos somos los humanos!.
Paciencia, buena voluntad, y las mejores palabras. Preparaos para lavar y reíros un montón. Ayer las dos me explicaron que el pipí es bueno, naranja, pero bueno. (no sé que tendrá que ver el color con la bondad, pero es así). Además Patricia, mientras intentaba convencerme de que el pipí de su hermana sería azul, y no naranja (¡Dios nos libre!) mantenía que su caca era buena y "sosa" (entiéndase preciosa). Me pidió que la cogiera, me abrazaba y lloraba un poquito. Yo la abracé, le acaricié la cabeza y contesté algo así como, "esto es muy duro" (me refería a aprender), y ella llorisqueaba y me decía "Sí, sí muy duro, muy duro". Me mordí el labio, y su padre sonrió porque era un puntazo verla.
Por cierto, hemos incluido un ritual que a ellas les anima: Decir adiós a la caca y el pipí (chist, no os riáis que habrá que veros en estas circunstancias). Consiste, en que una vez que hemos terminado de "obrar" (expresión empleada por mi abuelo para estos menesteres), las gemelas vienen con nosotros a tirarlo al váter, los papás tiramos el contenido de la escupidera (no sea que haya algún accidente), le decimos adiós con la manita (a distancia) y la autora de las defecaciones, cogida en brazos, tira de la cadena, momento en el que aplaudimos y gritamos ¡Bien, bien!.
No sé si os servirá de algo, pero llevamos dos días victoriosos, parece que funciona. De todas formas, si algunos de los lectores de este blog, conoce métodos para estos menesteres, que no dude en ponerse en contacto con nosotros, para echarnos un capote.

CURA DE HUMILDAD PARA VEINTEAÑERAS: TODAS PODEMOS SER SEÑORAS.

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 26-05-2009

Pensaba hacer una entrada seria que tratase el estado lamentable en que se encuentran los parques infantiles de Badajoz. Pero ayer me reí de lo lindo y quería compartir la anécdota. Íbamos las tres de paseo (ellas montadas en el carro, y yo empujando como el burro de carga que soy), y paramos en un semáforo que estaba en rojo. Entonces una de ellas, creo que fue Julia, dijo "¡coche, no!", como si fuera la fase roja para ellos. Maternal y pesada (como siempre), me acerqué a explicarle otra vez las fases de los semáforos y a quien afecta cada una. Concluyendo con un "... cuando el muñeco está en rojo, no pasamos, lo hacemos cuando esta...", y ellas gritaban al unísono "¡Verde!".
Todavía estaba el semáforo con la fase roja para los peatones, cuando dos chicas que estaban a nuestro lado, arregladísimas de la muerte, con veintipocos años (o tal vez diecimuchos), se pusieron a cruzar, momento que aprovechó Julia para gritar muy, muy alto: "¡Señora, no cruces! ¡Señora, no cruces". ¡Ja,ja,ja!. La cara de las chicas fue un poema, yo creo que era la primera vez que les decían "Señoras".
Para mi que Julia ha traumatizado a las muchachas. Seguro que por la noche se aplicaron por primera vez una crema antienvejecimiento, y un contorno de ojos. Daban ganas de decirles : "Creíais que nunca os iban a decir señoras ¿eh?. Pues nada a todos los cochinos nos llega nuestro San Martín , ¡Ja!".
Puse cara de "aquí no pasa nada", aunque me estaba partiendo de la risa, y seguimos con el paseo.
Supongo que nos tocará vivir muchas anécdotas por el estilo, y es que, no hay nada como un niño pequeño para dejarte la moral a ras de suelo.

EL PEQUEÑO CÓDIGO “PENAL” INFANTIL

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 18-05-2009


Ayer por la mañana, salimos de paseo. Cuando íbamos por el portal las niñas se acercaron a una especie de papelera que hay bajo los buzones, donde normalmente dejan publicidad. Meten la manita, y sacan anuncios, tarjetas, octavillas. No es la primera vez que lo hacen, les divierte y casi todos los días subimos (o sacamos a la calle) la publicidad de algún cerrajero, camisetas, pintores, supermercado ...
Cada una de ellas llevaba en la mano un papel. Julia se me acercó y me preguntó"¿Que pone aquí, mami?", y antes de darme tiempo a contestarle, miró de nuevo el papel y comenzó a "leerlo":
"Las niñas....(silencio y tono solemne infantil, lento y alto),
las niñas no pegan,
no tiran pelos,
no "muedden",
no "pujan" (empujan),

ponen "sapatillas",
no pisan..."
Tras acabar de dar lectura a semejante documento (en realidad, publicidad de una tienda de ropa barata), me lo entregó pidiéndome que se lo guardara. Cogí la hoja y la metí en el bolso, cuando volví a mirarla, ya había echado a correr tras Patricia.
Las caras de papá y mamá eran unos poemas, después de repetir la misma cantinela todos los días varias veces (porque todos los días se cascan un par de veces (al menos), van descalzas...), Julia había creado, su propio Código Penal infantil, en el que prohibía y ordenaba la conducta de los chiquitos, pero no aparejaba pena alguna al incumplimiento de la normativa básica. Al menos, ya sabemos que distingue algunas cosas que están bien y otras no, aunque pensamos que en el fragor de la batalla por los juguetes, se le olvida.
En honor a la verdad, y para no dar un retrato desdibujado de las niñas, tengo que decir que lo de pisar y empujar, es algo que suelen sufrir en sus carnes cuando van a los parque, no lo practican, van con mucho cuidado con el resto de niños. Me pareció muy bien, que lo incluyera en su listado, así va descubriendo lo que le desagrada de los demás, y podrá decírselo.
La conclusión es clara, se nos coló un legislador en casa.

¡YO SOLA, MAMÍ!

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 05-05-2009


Esa frase, se ha convertido en uno de los soniquetes más populares en nuestra casa los últimos tiempos. La rebelión en pos de la autonomía, ha sido liderada por Patricia, que cuenta en su hermana con una seguidora eficaz. Así, desde hace un par de meses se han empecinado en comer solas, cada una con su cubierto, y a mí me parece estupendo.
A veces, se les olvida que querían hacerlo solas, y hay que acudir en su ayuda, dándoles algún bocado que quedó suspendido en el aire, a la espera de no se sabe muy bien qué. El primer paso está dado. Un inconveniente es que, casi seguro que se manchan, pero desde que se inventaron los baberos grandes de plástico, incluso los de tela y las lavadoras, el problema mínimo.
Esta necesidad de autonomía, contagia otras áreas de la vida; subir escaleras, andar por la calle, peinarse, frotarse el cuerpo mientras se bañan... Todavía no llegó para vestirse, pero creo que es una cuestión de tiempo y aprendizaje.
La independencia va llegando a nuestras vidas. Esta recién adquirida necesidad, ha traído consigo algunas obligaciones, como depositar el biberón en la cocina cuando hemos acabado de tomarlo, llevar la ropa sucia al cesto para lavar o depositar los pañales en la basura. En esta última tarea, es fundamental un seguimiento de las operarias, porque en un par de ocasiones, el pañal aparece en el cesto de la ropa sucia. Como ya dije antes, son riesgos que los padres estamos dispuestos a asumir. Es esencial aplaudir con entusiasmo cada una de estas acciones, al culminar con éxito la tarea en cuestión. Si podemos acompañar el aplauso, con un grito de "campeonas", reforzamos una buena costumbre.
Eso sí, reconocemos que hay una comida que toman todavía de nuestras manos: el desayuno. El biberón se lo tienen que dar los papás, los abuelos, o quien enganchen por ahí. Se niegan de forma contumaz a hacerlo solitas, brindándonos así, una oportunidad espléndida para mimarlas.

MAPI: LA UNIDAD

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 01-04-2009

Las gemelas hablan por los codos, desde que se levantan hasta que se acuestan, y si acaso no hablan, no hacen ningún tipo de ruido, es el momento indicado para preocuparse...algo están haciendo, seguro.
Así, desde el temor a sus silencios, y la risa que nos provoca su riquísimo vocabulario (no os lo creeréis, pero saben cantidad de palabras, aunque se le entiende la mitad de lo que pronuncian), los papás nos permitimos haceros sabedores de un concepto que han creado y engloba la totalidad de relaciones paternofiliales:
MAPI.
Sí, por un lado esta Papi, por otro Mami, y en último lugar, la unidad, el todo:
Mapi.
Cuando las Julia y Patricia llaman a Mapi, ya sabemos que se refieren a cualquiera de los dos de forma indistinta. Aunque también puede ser que Mapi, venga a significar algo así como "
me da igual quien me atienda pero que lo haga alguien, y rapidito".
Hemos evolucionado en nuestra relación, y ya no somos individuos...¡que digo!, si antes tampoco lo éramos. Ahora somos una unidad, más allá de la maternidad y paternidad, somos un algo indistinto y abstracto que soluciona todo lo que buenamente puede según se le plantea. Este es un claro ejemplo de la manipulación del lenguaje, para llevarlo al terreno que a uno le interesa.
En fin, estos mapis, completamente afectados por la astenia primaveral, el estrés y el cansancio, os desean que paséis un día espléndido.

LA FRASE MÁS BONITA

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 05-03-2009



Los padres de gemelos, mellizos, trillizos..., nos acostumbramos a que por la calle se nos haga todo tipo de comentarios. Bueno, o te acostumbras, o acabas más cabreado que un mono atado a una rama, porque hay cosas de todo tipo: ¡Que horror! (los que dicen eso suelen ser realmente horrorosos); ¡cuánto trabajo!; están "repes" (no, no lo están, son personas diferentes); dos iguales para hoy (paradigma de la frase "aguda" sobre gemelos)... Así, o desarrollas más paciencia que un santo, o te acabas enfadando cada dos por tres. Pero como quieres achacarle al personal mejor voluntad de la que tú tienes, piensas que lo hacen de "buen rollo", y tiras para delante.
El otro día iba al supermercado sin mis gemelas, y me encontré a una chica que iba conmigo al Instituto, nunca tuvimos amistad, pero es una persona bastante agradable. Ella tiene dos niños, uno de tres años y el otro es un bebé. Sabe que yo tengo dos gemelas, porque hemos coincidido en la piscina, de paseo por Badajoz, y casi siempre las llevo. Cuando nos cruzamos abrió los ojos y me preguntó "¿Dónde vas sin tus alas?", le contesté cualquier tontería, mientras pensaba que esa era posiblemente la cosa más bonita que me habían dicho sobre mis niñas, porque eso es precisamente lo que ellas me han dado, alas para enfrentarme a muchas cosas, para volar con la imaginación otra vez, para levantarme a diario de la cama. Esa es la clave de la cuestión, ellas no son una carga, son mis nuevas y flamantes alas.
¿Dónde voy sin mis alas?, muy cerca eso seguro.

TEMPORADA DE PATOS-TEMPORADA DE CONEJOS

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 09-02-2009

Resulta que cuando los niños llegan a determinada edad, comienzan a desarrollar su personalidad afirman su propio yo, y ¿cómo lo hacen?... llevando la contraria a estos pobres padres cansados ¡ay, ay, ay!... Algunos se refieren a esta época como "la rebeldía de los dos años", por el momento en que comienza a suceder. Nosotros no íbamos a ser menos, y con dos años y tres meses nos dedicamos desde hace unos cuantos a ejercer esa rebeldía. Nosotros empleamos otro nombre, cuando las niñas empiezan a llevarnos la contraria, decimos que estamos en "temporada de patos-temporada de conejos", en honor a un episodio dibujos de Bugs Bunny y el Pato Lucas. Me explico, todo comienza cuando Segun habla con Patricia (normalmente lleva más la contraria) y termina afirmando algo. Ella responde "no", su padre contesta "sí", y comienza el gag. Los noes y síes van alternándose, hasta que su padre, que afirmaba hasta hace un momento, comienza a negar, entonces ella opta por llevar de nuevo la contraria y comienza a decir que sí. No, si, no, sí, no, sí... sí,no, sí, no. Resultan clavaditos al pato y al conejo. Eso sí, sin escopeta al medio, ni calvo buscando cazara alguien. Ahí os dejo el vídeo en cuestión, para que os riáis un poco.

Cuando la discusión toma otro cariz, menos jocoso actuamos de varias formas distintas. Depende de la situación; a veces las cogemos por la barbilla y miramos a los ojos, para explicar lo que sea necesario. Otras las engañamos vilmente (cambiando de tema de conversación), o si el asunto pasa de claro a oscuro (mordimos a nuestra hermana y no admitimos la consiguiente "bronca"), las dejamos desahogarse un ratito, porque de vez en cuando también es necesario tener algún "berre", luego vuelven de mejor talante y seguimos con lo que sea. En cualquier caso, bienvenida sea esta pequeña rebeldía que implica crecimiento y autosuficiencia., ¿no creéis? No. Sí. No. Sí. No. Sí.... ¡ahhhhh!

JULIA REMEMORA TIEMPOS PASADOS

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 03-02-2009



Hace tiempo, grabamos con el móvil a las gemelas, bailando en el "Templete" de San Francisco, con la banda de música detrás. Les encanta ese vídeo, que ya publicamos. Pero a Julia además, le gusta revivirlo, así que cuando vamos al parque, se pone delante del templete y se lía a bailar, me pide que le cante lo mismo que tocaba la banda (lo hago fatal), y se pone a revivir el mismo instante. El otro día, me pidió que además la grabara, para poder verse luego.
Os dejo con la "nostálgica" Julia, que no suelta los gusanitos ni aunque le vaya la vida en ello.

LA NIÑA POLILLA

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 21-01-2009


Se que he tratado este tema otras veces, tal vez debería crearle pestaña a parte, algo así como, "las gemelas dan la castaña para irse a dormir". Aunque para ser sincera debo decir que, Julia lo lleva bastante bien. Se duerme solita, y aunque despierta unas cuantas de veces a lo largo de la noche, cae mortal enseguida. Pero Patricia, ¡ay Patricia!. Eso es otro cantar. Conseguir que se duerma por las noches es una odisea, casí ,casí ,una tragedia griega. La metemos en la camita, se levanta, viene a la salita, abre la puerta corrediza, y asoma su naricita. La llevamos a la cama, y tratamos de calmarla. Cuando parece que lo conseguimos. Vuelve a la salita. Si no le hacemos caso, retorna a la cama, y la monta para que Julia no se duerma. Salta en su cama, va a la de su hermana, la incordia... la vuelve a liar. Intervenimos. La acostamos, tratamos de tranquilizarla, recurre al chantaje emocional, nosotros hacemos lo mismo. Volvemos a acostarla. Vuelve a levantarse, le reñimos. La llevamos a la cama otra vez, y así una y otra, y otra vez. Así, pueden pasar unas dos horas de reloj. La paciencia la hemos dejado en la primera hora. Al final acabamos los cuatro exhaustos, los papás depres y preguntándonos qué estamos haciendo mal.
La última variación sobre el mismo tema, nos ha hecho reir. Se quita el pijama, tirando de los automáticos (se ve que le da mucho gustito), los calcetines (algunas veces), y se pone al lado de la bombilla de noche que le tenemos puesta y allí se queda, como una polilla atraída por la luz, quietecita, quietecita. Dice "frío, frío", ¡qué te parece! ¡se desnuda, y encima dice que tiene frío! . En fin, tendremos que dar gracías de que todavía no sepa quitarse el body, ni los pañales. Eso sí, hemos cambiado el pijama que le poníamos por otro, en el que no podrá quitarse los automáticos, porque no me parece de recibo alentar el nudismo en invierno con este clima.
¡Ay, cada día una sorpresa!. Hoy parece que va a dormirse sin liarla mucho ¿o estará ejerciendo de polilla?...¡uy, uy, uy!.


*El pijama que lleva en la foto, es uno de los que arranca con facilidad los automáticos, pero ese no lleva calcetines a parte.

NEGOCIACIONES

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Posted by ANABEL | Posted in Planeta | Posted on 01-12-2008




Las niñas se han convertido en unas expertas en negociaciones. Ya que todavía no tenemos muy claro lo de la alegría de compartir (chist, a no poner ni un pero que conozco a alguno que con cuarenta no lo ha asumido), hemos de introducirnos en la ardua tarea de gestionar las distintas posibilidades de dar el cambiazo cuando algo nos interesa. Me explico, si mi hermana tiene un juguete que no está duplicado, o come gusanitos y a mi se me han acabado, ¿qué puedo hacer?. Las opciones son varias:
  1. Gusanitos: Acercarme sigilosamente, y tras soportar un breve rechazo inicial de mi hermana que todavía está provista de suculentos trocitos de maiz, comenzaré a jugar, haciéndole creer que soy su mamá y le doy gusanitos y aplaudo cuando se los come, hasta que llegados a un punto, le pido que ella haga de mamá y me dé los gusanitos a mí. Si mi hermana ha entrado en el juego, el resto, es gusanito comido.
  2. Juguetes: Le llevo otra cosa que sé que le gusta, o al menos eso creo. Suavemente intento darle el cambiazo para que me ceda lo que tiene en ese momento. Me pongo pesadita pesadita, hasta que consigo que me de el objeto en cuestión. Problema que puede surgir: que una vez que me lo cambie, me guste más lo que acabo de darle.
  3. Juguetes: Si es un juguete en el que podemos jugar las dos y mi hermana no me deja jugar. Hago venir a algún mayor, pongo cara de pena y así acabo participando. Los pucheros son un recurso del que no hay que abusar.
  4. Juguetes o gusanitos: Siempre cabe optar por la rapiña. En el momento en que se produzca el despiste de mi hermana, agarro los gusanitos o los juguetes y echo a correr con toda mis fuerzas hasta ocultarme de la vista de mi hermana (que seguramente se quedará llorando) y de mis padres, que me buscan para decirme lo que intuyo: que esto no es negociar, es abusar y está muy feo. Otro problema que puede surgir, es que la huida sea accidentada, y acabe dándome con algún mueble, o cayendo al suelo. No está del todo mal, porque siempre puedo recurrir de nuevo a los pucheros y conseguir que la bronca sea menor.
En fin, estas son algunas de las claves que emplean y desde luego dan resultado, a veces positivo, y otras no tanto.